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El escritor peruano, Mario Vargas Llosa, fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura, el máximo reconocimiento a un intelectual de las letras. El 7 de octubre del 2010 será recordado por todos los peruanos, es que representa un orgullo nacional, es el primer escritor de este país que recibe este premio.

El escritor se mostró muy emocionado al recibir la noticia que ha dado la vuelta al mundo, y que toda América Latina y España no escatiman en elogiar.

El Director de la Real Academia Española, Víctor García de la Concha dijo que “el mundo académico estará verdaderamente gozoso “.

Asimismo, el presidente peruano, Alan García Pérez, muy emocionado declaró que es “Un gran día para el Perú, porque el mundo reconoce así la preclara inteligencia y la voluntad libertaria y democrática de Mario Vargas Llosa” y agregó que “lo esperábamos desde nuestra juventud”.

Mucha gente se remitirá a sus obras. Vamos a destacar “La Ciudad y los Perros”, libro publicado en 1960, en la que recrea su historia en el Colegio Militar Leoncio Prado.

Otros rememorarán La Fiesta del Chivo, Conversación en la Catedral, La tía Julia y el escribidor, La Casa Verde, etc. Toda la producción literaria de Vargas Llosa ha reflejado una época de la historia peruana, y nos sentimos orgullosos por este reconocimiento.

 

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Esta obra refleja la vida militar, algunas reglas que se viven dentro de un cuartel, y las experiencias de un adolescente que tiene que convivir con la vida civil y la castrense. En la sociedad de Vargas Llosa, todo el ambiente estaba contaminado y corrupto, y los grandes problemas eran la delincuencia y el abuso. En ese contexto, él escribe este libro extraordinario desde el punto de vista literario. El escritor peruano crea personajes con distintas personalidades y realidades, cada uno proveniente de una subcultura quienes contra su voluntad, se encuentran “sobreviviendo” en esa jungla de concreto llamada Colegio Militar de Lima.
Mario Vargas Llosa estudió tercero y cuarto de secundaria en un colegio militar, lo que lo nutrió de las rutinas que se viven ahí dentro. Esa cultura castrense la asocia con su imaginación nata, para incluirse en la obra como un personaje; el poeta, quien protagoniza la obra y pasa por situaciones curiosas, enfrentándose a toda la injusticia que observaba a su alrededor. Desde los oficiales, hasta sus propios compañeros, quienes por uso de la fuerza abusan de los más indefensos, como el caso del jaguar, quien domina a toda su cuadra. El poeta, quien se mantiene al margen de esas injusticias, decide enfrentar al jaguar y liderar a sus compañeros (El serrano, el esclavo, etc.) para escapar momentáneamente de ese entorno inhóspito, hostigante para un simple joven de quince años.
El poeta no llega a ser un personaje totalmente bueno ni tampoco es el héroe, porque dentro de esos problemas adolescentes, traiciona a su amigo, y aprovecha la consigna del esclavo, quien no saldría a la calle por al menos un mes, para seducir y conquistar a la chica de quien este se encontraba enamorado.
En una Lima alborotada y desordenada, donde la desigualdad abrió brechas enormes, Vargas Llosa describe los problemas sociales de la década de los setenta característicos en toda América Latina. Lo explica bien cuando expulsan del colegio al serrano, denigrándolo delante de todos sus compañeros. También con la injusta muerte del esclavo, sin acusar al culpable, nuevamente jaguar; y los militares no queriendo investigar por la imagen pública de sus miembros. Otros problemas son la prostitución, las drogas y el robo.
No exactamente eso ocurre en un centro militar, pero basándose en esta historia, MVLL denuncia lo que el país reflejaba, lo que día a día se vivía; así fue construyendo La Ciudad y Los Perros. El título de la obra lo hizo en mención a que, a los cadetes recién ingresados, se les llamaba así, perros; además el colegio al poseer gran tamaño, es considerado una ciudad, donde hay comedores, casinos, enfermería, estadio, auditorio, etc.
Este libro lo publicó cuando tenía veintiséis años, y lo constituyó como un gran novelista. Esta obra es un clásico de la literatura peruana y latina, el autor fue partícipe del llamado boom latinoamericano, una corriente literaria que trataba sobre problemas sociales, denunciándolos a través de la pluma. Al leer este libro, se crean prejuicios sobre la vida en el Colegio Militar Leoncio Prado, donde estudió Vargas Llosa, pero el fin de la obra no es atacar a esta institución, sino crear conciencia sobre los problemas que afectaron a la sociedad peruana en los años setenta y siguientes. Punto aparte.

En mi etapa escolar, cuando ya cursaba quinto de secundaria, por algún tipo de intoxicación por el rancho de mediodía, aproveché la oportunidad para exagerar el dolor y lograr que me internen en enfermería para poder librarme de toda la rutina acostumbrada del colegio. Para la noche de aquel día logré mi objetivo y me internaron por una gastroenterocolitis aguda, y guardé reposo por una semana. Me sentía muy orgulloso de mí mismo por haber burlado a los oficiales, aunque con ayuda del médico y la enfermera de turno del colegio, quienes convirtieron mi simple diarrea a un nombre técnico que hasta da flojera volver a escribir. En aquella semana internado, conocí a un compañero el cual llevaba un mes hospitalizado porque se había fracturado una pierna y no podía caminar. Yo había buscado el estar ahí, en cambio él no tuvo opción, fue triste y doloroso según me comentó. Su tiempo se la pasaba leyendo porque su madre le traía cada semana distintos libros para que no se aburra en sus tiempos libres y de ocio, que por estar internado eran casi todo el día.
Al segundo día de estar en enfermería ya me sentía fatigado y aburrido. Y Eduardo, mi compañero al que se le fracturó la pierna, me veía y comprendía mi situación para lo cual me prestó algunos libros para ver si lograba distraerme por unas horas.
El primer libro que me dio me mantiene distraído hasta ahora. Era un libro sencillo, empastado de cartón, el libro se titula Paso de Nadar, Tío; el autor no lo recuerdo, pero por el lenguaje que se usó debió ser escrito en España. El libro que poseía un aproximado de doscientas páginas, lo terminé de leer en una hora. La historia me gustó mucho, era un noviazgo de adolescente, un chico que conoce el amor a su corta edad, cuando creía estar enamorado de una chica hermosa a la que conquistó por sobresalir en competencias de natación. Al llegar a la final del campeonato escolar, y perder en aquella oportunidad, la chica lo abandona por el ganador de la competencia. Tras mucho esfuerzo para demostrar que puede ser el mejor, y así conquistar a su chica; se inscribe en los torneos locales, llegando nuevamente a la final contra el mismo oponente con el que perdió en el campeonato escolar. Todo esto lo hizo solo para impresionar a su musa. Al final logra adjudicarse con la victoria y la chica lo busca, pero él se da cuenta que ella solo lo buscaba en los momentos de gloria. En todo ese tiempo siempre lo acompaño su amiga, en los buenos y malos ratos. Al final se da cuenta que a ella es a quien ama y a quien dedica finalmente su triunfo.
Terminado ese libro, que me gustó tanto, acepté leer todas las obras que Eduardo me prestó, y así pasé toda mi semana internado, leyendo.
Pasaron varios años, acabé el colegio, y caminando por la Feria de Amazonas, el emporio de libros en Lima, busqué por todos los puestos el extraviado Paso de Nadar, Tío. No lo encontré. Me fui a distintas librerías de Miraflores y tampoco encontré el libro. Busqué el libro por todas partes, alguna referencia en Internet o ensayo o cualquier cosa que hubiese, pero no lo logré.
Tan misterioso al final me resultó, que ni siquiera a Eduardo he vuelto a ver en más de cuatro años, y no hallo alguna referencia ni nadie que sepa de aquel recordado libro. Punto aparte.

Recuerdo la clase de Lengua I en primer ciclo en la universidad, recuerdo el consejo del profesor quien decia que para escribir un libro primero debes haber leido mil. De hecho no era la cantidad exacta pero el mensaje era que se tiene que leer mucho, y la verdad que así lo es. En estos momentos me encuentro escribiendo – con gran entusiasmo – mi primer libro, y será la base, el inicio, y mostrará mis características, mi particular manera de escribir y el mensaje sustancial que le quiero dar a este primer libro, este primer proyecto.
Pues dicen que todo parte de las experiencias personales, y de hecho en mi caso no es la excepción; este libro habla de una etapa en mi vida muy peculiar y diferente al común de personas adolescentes en etapa escolar, pues en aquel tiempo estuve internado en el Colegio Militar Leoncio Prado, y son las anécdotas de ahí dentro las que motivaron -así como a Mario Vargas Llosa- a escribir y contar lo vivido en un colegio internado, pero con la diferencia que yo terminé mis estudios ahí, y mis anécdotas son distintas, aunque hay ciertas similitudes.
Gran parte de mi tiempo lo invierto en escribir, en investigar, en entrevistar y escoger lo más importante, algo que al lector le guste, una historia especial, con mensaje y responsabilidad; pero con algo distintivo, algo propio, dando esa etiqueta que muestre mi manera de escribir y mi manera de contar una historia.
Y sigo en este camino, en este proyecto, espero que mi primer libro obtenga los resultados que espero, simplemente eso. Seguiré leyendo y escribiendo, para lograr objetivos, grandes, inexplorados, porque ser bueno se consigue con esmero, pero ser el mejor es una tarea que cuidadosamente se contruye, y ahí estoy, poniendo la primera piedra; motivado por Dios, mi guía, porque lo que yo logre, será por la bendición de Él, porque Él puso las palabras en mis dedos al momento de escribir, para Él es mi trabajo. Gracias a todas las personas que me brindan su apoyo, porque eso motiva y eso me brinda confianza, gracias. Punto aparte.